¿Qué pasa con el mundo multipolar? China, Rusia, India, Irán es el Quad que realmente importa

Nota: Pepe Escobar – Analista Internacional –

Más allá del conflicto en Ucrania, en Asia, aunque sea de forma retorcida, se tejen rápidamente nuevas alianzas para terminar con la hegemonía estadounidense

El Sudeste Asiático está justo en el centro de las relaciones internacionales durante toda una semana, a saber, tres cumbres consecutivas: la Cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en Phnom Penh, la Cumbre del Grupo de los Veinte (G20) en Bali y la Cumbre de la Cooperación Económica del Pacífico (APEC) en Bangkok.

En la cumbre de la ASEAN, jefes de naciones que representan aproximadamente la mitad de la economía mundial se reunieron en Camboya: Japón, Corea del Sur, China, India, EEUU, Rusia, Australia y Nueva Zelanda.

Con la típica cortesía asiática, el primer ministro camboyano Hun Sen dijo que las reuniones plenarias fueron algo acaloradas, pero que el ambiente no era tenso: “Los líderes hablaron de manera madura, nadie se disgustó ”.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, se expresó con sinceridad: Junto con elogiar la “estructura inclusiva, abierta, igualitaria, de seguridad y cooperación de la ASEAN”, Lavrov enfatizó cómo Europa y la OTAN “quieren militarizar la región para ‘contener’ a Rusia y China en el Indo-Pacífico”. Una manifestación de esta política es el “AUKUS”, una iniciativa que apunta abiertamente a la confrontación en el Mar de China Meridional”, dijo.

Lavrov también enfatizó cómo Occidente, a través de la alianza militar de la OTAN, acepta “solo nominalmente” a la ASEAN mientras promueve una agenda muy “poco clara”. Lo que está claro para Rusia es que la OTAN “se ha movido hacia las fronteras rusas y en la cumbre de Madrid declaró que ha asumido una responsabilidad global”. Esta política está produciendo un cambio decisivo: “La OTAN está trasladando su línea de defensa al Mar de China Meridional y Beijing tiene la misma evaluación”, agregó Lavrov

Aquí, de manera concisa, está el “secreto” de la incandescencia geopolítica actual. La prioridad número uno de Washington es la contención de China. Eso implica impedir que la Union Europea se acerque a los países clave de Eurasia (China, Rusia e Irán) comprometidos en la construcción del entorno de libre comercio y conectividad más grande del mundo.

Además de una guerra híbrida de décadas contra Irán, el agujero negro de armamento estadounidenses en Ucrania encaja perfectamente con las etapas iniciales del conflicto promovido por Washington.

Para el Imperio, Irán no puede convertirse en un proveedor de energía barata y de calidad para la Union Europea. Y en paralelo, Rusia debe ser aislada de la UE. El siguiente paso es obligar a la UE a aislarse de China.

Todo eso encaja en los sueños húmedos de los neoconservadores más fanatizados: para atacar a China, envalentonando a Taiwán, primero se debe debilitar a Rusia, a través de la instrumentalización (y destrucción) de Ucrania. Y a lo largo y ancho de este escenario, Europa simplemente está fuera de juego.

Putin, Raisi y la pista de Erdogan

La vida real en los nodos clave de Eurasia revela una imagen completamente diferente a lo que dicen los medios. Tomemos como ejemplo la reunión en Teherán entre el principal funcionario de seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev, y su homólogo iraní, Ali Shamkhani, la semana pasada.

Hablaron no solo de cuestiones de seguridad, sino también de negocios serios, como acelerar todo tipo de comercio. La Compañía Nacional de Petróleo de Irán (NIOC, por sus siglas en inglés) firmará un acuerdo de 40.000 millones de dólares, el próximo mes, con Gazprom, eludiendo las sanciones de EEUU.

Inmediatamente después de la reunión de Patrushev-Shamkhani, el presidente Putin llamó al presidente Ebrahim Raisi para aumentar la “interacción en la política, el comercio y la economía, incluidos el transporte y la logística”. Según el Kremlin, el presidente iraní “dio la bienvenida” al “fortalecimiento” de los lazos entre Moscú y Teherán.

Patrushev apoyó inequívocamente a Teherán en la última intentona de una revolución de colores perpetrada en el marco de la interminable guerra híbrida del Imperio contra los persas.

En paralelo Irán y la EAEU [Unión Económica Euroasiática] están negociando un Acuerdo de Libre Comercio (TLC) para los acuerdos de intercambio con el petróleo ruso. Pronto, SWIFT puede pasarse por alto por completo. Todo el Sur Global está mirando.

Simultáneamente a la llamada telefónica de Putin, Erdogan de Turquía, que realiza su propia carrera diplomática (y acababa de regresar de una cumbre de naciones turcas en Samarcanda), denunció que EEUU y Occidente colectivo están atacando a Rusia “casi sin límites”. Erdogan dejó en claro que Rusia es un estado “poderoso” y elogió su “gran resistencia”.

La respuesta llegó exactamente 24 horas después. La inteligencia turca fue al grano, señalando que el atentado terrorista en la calle Istiklal de Estambul fue diseñado en Alepo, en el norte de Siria, territorio controlado esencialmente por los estadounidenses.

El golpe terrorista constituye un acto de guerra de facto y puede desencadenar graves consecuencias, incluida una profunda revisión de la presencia de Turquía dentro de la OTAN.

La estrategia de múltiples vías de Irán

La alianza estratégica Rusia-Irán se está manifestando como una inevitabilidad histórica. Recuerda el momento en que la antigua URSS ayudó militarmente a Irán a través de Corea del Norte, después de un bloqueo impuesto por EEUU y Europa. Putin y Raisi están llevando esta alianza al siguiente nivel. Moscú y Teherán están desarrollando una estrategia conjunta para derrotar el uso de sanciones como arma por parte del Occidente colectivo.

Irán, después de todo, tiene un récord absolutamente estelar: rompió en pedazos la “máxima presión” impuesta por Trump. Además, acaba de vincularse a un paraguas nuclear estratégico ofrecido por los “RIC” (Rusia, India, China) en los BRICS.

Entonces, Teherán ahora puede desarrollar su enorme potencial económico en el marco de las siguientes organizaciones: BRICS, SCO [Organización de Cooperación de Shanghai], INSTC [Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur] y la Unión Económica de Eurasia (EAEU) .

El juego de Moscú es pura sofisticación: participar en una alianza petrolera estratégica de alto nivel con Arabia Saudita mientras profundiza su asociación estratégica con Irán. Inmediatamente después de la visita de Patrushev, Teherán anunció el desarrollo de un misil balístico hipersónico construido localmente, bastante similar al ruso KH-47 M2 Khinzal.

Y la otra noticia importante fue en lo referente a la conectividad: se finalizará la parte de un ferrocarril que va desde el estratégico puerto de Chabahar [sur de irán, sobre el golfo de Omán] hasta la frontera con Turkmenistán. Esto significa que es inminente la conectividad ferroviaria directa en las esferas de toda Asia Central, Rusia y China.

Agreguemos a este proceso el papel predominante de la OPEP+, el desarrollo de los BRICS+ y el impulso paneuroasiático para fijar los precios del comercio, los seguros, la seguridad, las inversiones en el rublo, el yuan, el rial, etc.

También está el hecho que a Teherán ya no le importa menos la interminable procrastinación de Occidente con el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), comúnmente conocido como acuerdo nuclear con Irán: lo que realmente importa ahora es la relación cada vez más profunda con los “RIC” en el BRICS+.

Teherán se negó a firmar un borrador de acuerdo nuclear manipulado en Viena. Bruselas se enfureció; pero ningún petróleo iraní reemplazará al petróleo ruso, y Rusia no aceptará un tope sin sentido que pretende imponer el occidente colectivo el próximo mes.

Y Washington se enfureció aún más porque apostaba a las tensiones internas dentro de la OPEP para dividir a los productores de energía. Teniendo en cuenta todo lo anterior, no es de extrañar que el ‘Think Tankland’ de EEUU se esté comportando como un montón de pollos sin cabeza.

La cola para unirse a BRICS

Durante la cumbre de la SCO en Samarcanda , en septiembre pasado, ya era tácito para todos que el Imperio está canibalizando a sus aliados más cercanos.

Y simultáneamente, la OTAN en Europa está desarrollando una campaña mediática destinada a acorralar implacablemente al ciudadano promedio. El objetivo de esta política es que todos marchen disciplinadamente detrás de su planificación de una guerra en dos frentes, una contra Rusia y otra contra China.

En contraste, en Samarcanda el presidente chino Xi Jinping presentó a China y Rusia, juntas, como las principales “potencias globales responsables” empeñadas en asegurar el surgimiento de la multipolaridad. Samarcanda también reafirmó la asociación política estratégica entre Rusia e India (el primer ministro indio, Narendra Modi, lo llamó una amistad inquebrantable).

Eso fue corroborado por la reunión entre Lavrov y su homólogo indio Subrahmanyam Jaishankar la semana pasada en Moscú. Lavrov elogió la asociación estratégica en áreas cruciales: política, comercio y economía, inversión y tecnología, así como las “acciones estrechamente coordinadas” en el Consejo de Seguridad de la ONU, BRICS, SCO y el G20.

Sobre los BRICS, Lavrov confirmó que “más de una docena de países” se están postulando para ser miembros, incluido Irán: “Esperamos que el trabajo de coordinación de los criterios y principios que deberían ser la base de la expansión de los BRICS no tome mucho tiempo”. Pero primero, los cinco miembros deben analizar las repercusiones de un BRICS+ ampliado.

Una vez más: ¿Cuál es la “respuesta” de la UE a estos acontecimientos? Presentar otro paquete de sanciones contra Irán, dirigido a funcionarios y entidades “relacionados con asuntos de seguridad”, así como por “violencia y represión” de empresas privadas. La “diplomacia” colectiva al estilo occidental ya no intimida.

Volviendo a la economía real, como en el frente del gas, los intereses nacionales de Rusia, Irán y Turquía están cada vez más entrelazados; y eso seguramente influirá en los acontecimientos en Siria, Irak y Libia, y será un factor clave para facilitar la reelección de Erdogan el próximo año.

Por su lado, Riyadh, a todos los efectos prácticos, ha realizado una impresionante maniobra de 180 grados contra Washington a través de la OPEP+. Eso puede significar, aunque sea de forma retorcida, el inicio de un proceso de unificación de intereses árabes, ayudado por Moscú.

Cosas más extrañas han sucedido en la historia moderna. Ahora parece ser el momento de que el mundo árabe esté finalmente listo para unirse al Quad que realmente importa: Rusia, India, China e Irán.

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Imagen: piensachile.com

Fuente: observatoriocrisis.com – La Heine

Los articulos del diario La Humanidad son expresamente responsabilidad del o los periodistas que los escriben.

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