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Larry-Silverstein

La costa Oeste, Irán y el negocio del miedo, cuando la historia amenaza con repetirse

NOTA: Andrés Silva, Diario la Humanidad

Montevideo, Uruguay

Las recientes advertencias del FBI sobre un supuesto atentado terrorista iraní en la Costa Oeste de EE.UU. no son un dato aislado ni tampoco inocente. Son parte de una construcción política, un relato cuidadosamente instalado que busca preparar a la opinión pública para lo que viene, nueva escalada militar contra Irán y la aprobación de más millones para la guerra.

En tiempos de crisis cómo la que atraviesa Estados Unidos, el poder necesita enemigos y sobre todo, necesita infundir el miedo.

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Desde los Atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos ha perfeccionado un mecanismo macabro y tan efectivo como peligroso, crear, generar y convertir un hecho traumático en la llave que abre la puerta a guerras previamente diseñadas. Irak fue el ejemplo más brutal, una invasión basada en mentiras que dejó cientos de miles de muertos y una región devastada.

Hoy, el patrón vuelve a insinuarse. Alertas de inteligencia, construcción mediática del enemigo y un contexto internacional donde el complejo militar-industrial exige justificación para su expansión.

Pero aquí tenemos a un actor clave, el propio Joe Kent, exdirector de la oficina de antiterrorismo de EE.UU. quien advirtió que Irán no representaba una amenaza inminente para su Gobierno y terminó renunciando ya que no quiso ser parte de esta trama terrorista a pedido de Israel.

Quién es Larry A. Silverstein

En este escenario reaparece una figura imposible de ignorar, Larry A. Silverstein. El mismo magnate de origen Judío que adquirió las Torres Gemelas semanas antes del atentado del 11 de Septiembre, un dato importante es que tenía una póliza de seguros que lo cubría contra atentados terroristas para el complejo, tras el atentado del 11 de Septiembre, terminó cobrando una indemnización multimillonaria cercana a los 4.550 millones de dólares.

Silverstein tomaba un café a diario en lo alto del World Trade Center, en el piso 91. El único día que no estuvo allí fue el día del atentado, el 11 de Septiembre del 2001 no estaba ahí tomando un café.

Hoy, su nombre vuelve a escena tras la compra de una de las torres más importantes de Los Ángeles, el US Bank Tower. ¿Casualidad? ¿O una coincidencia que, en el contexto actual, adquiere otra dimensión política?

No hay pruebas concluyentes que permitan afirmar más. Pero tampoco se puede ser ingenuo frente a patrones que históricamente se vienen repitiendo y que no han podido borrar de la historia.

Drones, enemigo y preparación del escenario

Mientras tanto, el aparato militar estadounidense acelera. La aparición de drones como el denominado “Lucas”, señalado por analistas como una réplica de tecnología iraní del dron Hesa Shahed-136, no es solo un dato técnico es parte de la narrativa. La construcción de un adversario equiparable, peligroso, inminente.

Porque sin amenaza, no hay presupuesto y sin enemigo, no hay consenso.

Y otra vez surge la pregunta ¿Mera Casualidad? ¿O es parte de la construcción del relato para generar una matriz de opinión para otro auto atentado?

En este contexto, empieza a tomar forma una hipótesis peligrosa, que Estados Unidos esté creando las condiciones políticas, mediáticas y simbólicas para justificar una acción aún más peligrosa contra Irán.

Dentro de ese marco, la posibilidad de un atentado instrumentalizado aparece como el punto de inflexión perfecto. El shock necesario, el argumento incuestionable ante el Congreso y la opinión pública para liberar miles de millones de dólares en gasto militar y legitimar la ofensiva en Medio Oriente.

No nos cansaremos de repetir que no sería la primera vez.

El miedo como herramienta

Ante las tensiones provocadas por los ataques terroristas de Estados Unidos e Israel en Irán, intentan generar una Iranofobia a nivel mundial. Pero la historia demuestra que el poder no solo genera los hechos, también los utiliza, los amplifica y, en ocasiones, los convierte en herramientas.

Hoy, con la costa Oeste, Los Ángeles está en el centro de la escena, con Irán nuevamente señalado y con actores económicos estratégicamente posicionados, la pregunta que nos toca hacer es la siguiente:

¿estamos frente a una amenaza… o frente a la antesala de una operación político terrorista de escala global?

Según las palabras del exdirector de la oficina de antiterrorismo del propio gobierno de EE.UU. no estamos ante una amenaza real, Irán no es una amenaza, entonces la respuesta cae por si sola.

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