Alemania: Merz quiere ir a la guerra
El pálido, evanescente, canciller alemán Merz hace la voz gruesa. Quiere el rearme alemán. Para enfrentarse a Rusia de Putin. Y destruirla.
Diario La Humanidad
Ya sería para partirse de risa así. Merz es el canciller más débil de toda la historia alemana. El único, en la segunda postguerra, elegido con apuros en la segunda vuelta.
Y que se apoya en una “mayoría” que solo al llamarla así da risa. Con “francotiradores” internos en la misma CDU, listos para derribarlo en la primera ocasión.
Naturalmente, en voto secreto. Porque esas cosas se hacen, pero no se dicen.
Y, además, ni siquiera tiene la complexión, la presencia de un, hipotético, Führer.
No es, desde luego, un Bismarck nuevo, que además consideraba pura locura cualquier intento de guerra con los rusos. Y tampoco es un Hitler nuevo, que esa guerra la hizo, arriesgando la vida.
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Cierto, tenía sus, muchos, defectos. Pero también tenía una estatura política mucho mayor. Y, además, los alemanes de aquella época eran muy diferentes.
Los prusianos, los junkers, las SS… tú mismo. Y compáralos con los alemanes de hoy.
Sobre todo con aquellos criados en la burbuja del Oeste. Imagina que tienen que enfrentarse en un conflicto directo con los rusos. Con los chechenos, con los yakutos, con los siberianos… y también con los norcoreanos y, tal vez, con los chinos…
Vamos, hombre… Imposible. Más bien, inimaginable.
Quizá aún quede un poco de la antigua combatividad germánica en los alemanes del Este. Curiosamente, sin embargo, todo el Este está en contra de Merz. Votaron unidos por el AfD, y no quieren guerra…
Y Merz intenta marginar al AfD acusándolo de “nazismo”.
¿Es, entonces, el insípido canciller un lunático?
Quizá en parte… pero, en su mayoría, refleja de manera deformada las verdaderas intenciones, y por tanto intereses, de Merz y su entorno.
Que no están ligados a un viejo nacionalismo alemán, ni a una resurgencia del nacionalsocialismo hitleriano.
Son, más bien, los profundos e indisolubles lazos del canciller con las grandes “bancos” financieras internacionales. Como BlackRock, de donde proviene.
Intentar interpretar esta cancillería y sus (aparentes) ansias bélicas es profundamente erróneo si se usan los parámetros del pasado.
No es la Gran Alemania su sueño. Ni siquiera el Cuarto Reich.
Y, quizás, ni siquiera es un hombre capaz de soñar. S
implemente, sirve a intereses financieros.
Los mismos a los que siempre ha servido.
Y usa los restos del viejo nacionalismo alemán solo para encubrir la realidad.
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Nota: Andrea Marcigliano – Analista geopolítico y miembrodel grupo de expertos en estudios geopolíticos
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Fuente e Imagen: geopolitika.ru – ukrinform.es
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