Inicio » Blog » Serbia, Moldavia y Transnistria en la Encrucijada Geopolítica: El Ascenso de los BRICS y la Resistencia a la Influencia Occidental

Serbia, Moldavia y Transnistria en la Encrucijada Geopolítica: El Ascenso de los BRICS y la Resistencia a la Influencia Occidental

0
put

Serbia y Moldavia se encuentran en un punto crítico, atrapadas entre la consolidación del bloque BRICS y las presiones,  promesas infinitas de la Unión Europea y la OTAN. 

Nota: Alfonso OssandónDiario la Humanidad (Milano – Italia)

Mientras el mundo se adentra en un orden multipolar, ambas naciones deben decidir cómo equilibrar sus relaciones con Occidente y con las potencias emergentes que desafían la hegemonía occidental.

En Serbia, el presidente Aleksandar Vučić ha abierto el debate sobre la posibilidad de sumarse a los BRICS, una medida apoyada por un 42% de la población según encuestas recientes. Este interés refleja un creciente desencanto con la Unión Europea, que ha sido vista como una entidad que ignora las preocupaciones serbias, especialmente en lo que respecta a la cuestión de Kosovo. La participación de Serbia en la cumbre de los BRICS en Kazán, Rusia, marca un paso claro hacia la diversificación de sus alianzas, apostando por un bloque que representa un contrapeso al dominio y abuso de occidente.

Sin embargo, esta reorientación no está exenta de riesgos. Serbia sigue manteniendo negociaciones con la UE para una eventual adhesión, y el acercamiento a los BRICS podría generar tensiones con Bruselas. Las elecciones presidenciales de 2027 serán un punto de inflexión, ya que el debate sobre la pertenencia a uno u otro bloque dominará el panorama político serbio luego de BRICS Kazán 2024.

En Moldavia, la situación es igualmente compleja. Un reciente referéndum sobre la integración en la UE reveló una sociedad profundamente dividida. Mientras las élites urbanas y los jóvenes se inclinan hacia la ilusión de un primer mundo a la baja de Occidente, las áreas rurales y las generaciones mayores, con fuertes lazos históricos con Rusia, desconfían de las promesas europeas. La percepción creciente de la UE como una fuerza neocolonial impone un desafío adicional, complicando el proceso de reformas exigidas desde Bruselas.

Sostené el periodismo independiente

Este medio existe sin corporaciones ni gobiernos. Tu aporte nos permite seguir informando con independencia.

Aportar ahora

Pago rápido y seguro con tarjeta o PayPal. No necesitás cuenta.

El conflicto en Ucrania también ha exacerbado las tensiones en Moldavia,  y si hablamos  especialmente en la República autonómica e independentista de Transnistria, donde Rusia mantiene una presencia militar significativa. Una victoria rusa en Ucrania podría reavivar las aspiraciones definitivas de independencia  en Transnistria, fortaleciendo la influencia de Moscú en la región. Para Moldavia, esto supone un dilema: mientras busca integrarse más en la UE, la presión rusa y la dependencia energética del oso energético,  limitan su capacidad de acción.

Transnistria, por su parte, es un enclave estratégico para Rusia. Moscú sigue proporcionando apoyo económico y militar a esta región, manteniendo su influencia en un territorio que no ha sido reconocido por la comunidad internacional. La creciente alineación de Transnistria con Rusia la aísla aún más de Moldavia y la UE, lo que aumenta su asociatividad con  Moscú y refuerza su papel como bastión de la resistencia contra la expansión occidental y antiimperialista.

La OTAN, aunque no ha intervenido militarmente en la región, sigue de cerca la situación en Moldavia y Transnistria. Sus programas de cooperación con Chisináu buscan reforzar la defensa moldava frente a la creciente militarización rusa en la región. No obstante, el enfoque de la Alianza ha sido diplomático, sin ofrecer una solución clara al problema transnistrio.

El bloque BRICS también ofrece una alternativa para Transnistria y otros territorios que buscan escapar de la influencia ilusoria occidental. La expansión económica y política de este grupo promete un nuevo equilibrio de poder, desafiando el dominio de la UE y la OTAN en la región. Sin embargo, alinearse con los BRICS también implica una asociatividad con potencias como China e India, que podrían no tener un interés inmediato en resolver los conflictos locales, sino como plataforma comercial en su juego geopolítico y financiero global.

Tanto Serbia como Moldavia y Transnistria están inmersas en un proceso de redefinición geopolítica. Mientras Serbia explora su posible ingreso en los BRICS, enfrentando el declive de su relación con Occidente, Moldavia busca equilibrar su aspiración europea con las presiones rusas. En este contexto, la multipolaridad emerge como una realidad inevitable. El destino de estas naciones dependerá de su habilidad para navegar en un mundo donde las potencias emergentes desafían el monopolio occidental, ofreciendo nuevas alianzas y oportunidades en un sistema global cada vez más fragmentado y competitivo.

.

Área documental, Corresponsalía Milano, Alfonso Ossandón Antiquera, Italia 2024 / © Diario La Humanidad

.

.

.

.

Te recomendamos leer:

.

.

.

.


Síguenos en nuestro canal para ver noticias, documentales y películas:

Imágenes tomadas de: presidencia.ru

Los artículos del diario La Humanidad son expresamente responsabilidad del o los periodistas que los escriben.

About Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *