La tercera guerra mundial ha  comenzado  hace ya muchos años, podríamos   decir que el punto de inflexión real se dio en torno a la guerra en Siria, pero hay mucho antes para explicar sus orígenes y sus razones.

Diario La Humanidad – Información de Primera – Nota: Diego Ramírez – Uruguay

En el año 2011, mientras occidente generaba la desestabilización en Libia (el país más avanzado y con mejor calidad de vida de África) que terminaría  con la vida del líder histórico del país Muamar Gadafi, durante la presencia en el país de la propia Hillary Clinton  (quien luego se jactara en cámaras a las risas diciendo: “ vinimos, vimos y él murió”​), al mismo tiempo también en Siria (país que estaba viviendo avances democráticos y socioculturales históricos)  se empezaban a armar también las desestabilizaciones a gran escala en contra del presidente Bashar al-Ássad.

¿Cuáles eran las similitudes entre Libia y Siria para que tanto le importaran a occidente? Las más visibles eran tres, la primera  era que ambos eran países con un magnífico desarrollo y con grandes riquezas, entre ellas la más  destacada era el petróleo que estos países tenían. La segunda razón  resultaba ser,  que estos dos países, eran impulsores en la región de la idea de dejar de utilizar el dólar para las transacciones en sus exportaciones, lo que hacía montar en cólera a todo el mundo occidental, por miedo a una reacción en cadena que hiciera perder el peso histórico del petrodólar. 

Pero la razón  fundamental, era que estos no eran países serviles para con las órdenes de Washington y eso  era algo que obstruía los planes de La Casa Blanca y sobre todo de las elites jazaras en África y Oriente Medio. Es por eso que luego de ver como  barrieron las calles de Libia con el cuerpo de Gadafi y el de su hijo, y de ver cómo durante años acorralaban a Bashar en Siria con distintos grupos de mercenarios de la region, ademas tambien de ejércitos como  el del Estado Islamico (grupo terrorista siniestro creado por la CIA), Rusia comienza a reaccionar. Por todo lo antedicho, Putin percibe la escalada destructiva de Estados Unidos y Occidente, que  intentan arrasar con todo a su paso bombardeando y acribillando los países en toda la región, como lo habían hecho ya en Afganistán, en Irak o en la antigua Yugoslavia (eso solo por no hablar de la larga lista de paises en America y otras partes del mundo donde la elite supo hacer estragos por intermedio de los ejércitos o mercenarios occidentales). Y es por eso que Vladimir Putin, el estratega político y militar más importante de la historia reciente de la humanidad (según mi apreciación), opta por trazar determinadas líneas ya más que  rojas ultravioletas para que occidente no se atreva a cruzarlas. Una de ellas fue Siria y es por eso que Rusia envía rápidamente a sus mercenarios a destruir en poco tiempo a las temibles fuerzas del Estado Islámico y a mantener a raya a todos estos grupos bélicos armados y entrenados por la CIA para derrocar al gobierno sirio. Pero, ahora sí pasaremos de lleno a la línea roja más importante cruzada por occidente, que   fue cuando el mundo occidental de la mano del propio embajador de Estados Unidos, junto a  Victoria Nuland (subsecretaria de estado para asuntos europeos y euroasiáticos de USA) procedieron a dar el golpe de estado del Maidán en el año  2013 en Ucrania masacrando morbosamente a rusoparlantes y persiguiendo a simpatizantes de Moscú. 

La propia Victoria Nuland llegó a hablar de los millones y millones de dólares colocados por la embajada de Estados Unidos en Ucrania para generar el golpe de estado del Maidán en aquel año 2013. A todo esto, Rusia inmediatamente toma Crimea también y brinda su apoyo a las fuerzas de resistencia de Lugansk y Donetsk con armas y logística, lo que dio lugar a que se crearan las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y de Lugansk (zonas de Ucrania que tienen en realidad un sentido de pertenencia con Rusia, además de ser en su mayoría hablantes del idioma Ruso). 

Ante estos acontecimientos, el 5 de septiembre de 2014, representantes de Ucrania, Rusia y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), celebraron una reunión en Minsk (Bielorrusia) y acordaron un plan de solución al conflicto,  ‘el Protocolo de Minsk’.

La paz estaba sujeta a los puntos del acuerdo, estos apuntaban a: el alto el fuego bilateral inmediato, el monitoreo del régimen del no uso de armas y de la frontera ruso-ucraniana por la OSCE, la descentralización del poder en Ucrania y la adopción de una ley sobre el estatus especial de las repúblicas autoproclamadas de Donetsk y Lugansk que regulara el gobierno allí, la liberación de todos los rehenes, la celebración de las elecciones locales anticipadas en las regiones de Donetsk y Lugansk, y por último la retirada de todas las unidades armadas y del equipo militar ilegales del territorio de Ucrania. Pero como  este tratado no surtía el efecto deseado (Ucrania continuaba atacando sin piedad), se reunieron otra vez en febrero del 2015 en Minsk y acordaron un nuevo tratado de paz, conocido también como ‘Minsk II’. 

El nuevo pacto fue firmado por todos, inclusive por los líderes de las repúblicas autoproclamadas, y fue aprobado por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

Este tratado constaba de 13 puntos, los más importantes eran la retirada por parte de ambos participantes en el conflicto del armamento pesado para crear una zona de seguridad, la liberación y el intercambio de todos los rehenes, la prestación de asistencia humanitaria a quienes la necesiten y el restablecimiento del control sobre la frontera estatal por parte de Kiev, la retirada de todas las formaciones armadas extranjeras, equipo militar, y también mercenarios desde el territorio de Ucrania bajo la supervisión de la OSCE. Desarme de todos los grupos ilegales y una reforma constitucional en Ucrania con el fin de formalizar la descentralización del poder y la entrada en vigor de la nueva Constitución para finales del 2015; y también la aprobación de legislación sobre el estatus especial de determinados distritos de las provincias de Donetsk y Lugansk. 

Estos acuerdos tampoco  fueron cumplidos por parte de Ucrania que continuo sus ataques y bombardeos a Donetsk y Lugansk de manera ininterrumpida asesinando a miles de civiles en la región, además las autoridades ucranianas afirmaron mas tarde que les era imposible respetar los acuerdos de Minsk y menos llevar a cabo los planes para conceder a Donbass un estatus especial. La propia Angela Merkel llegó a decir tiempo después, que los Acuerdos de Minsk  fueron un intento de distraer a Rusia para darle tiempo a Ucrania, para que esta pudiera volverse más fuerte, como para poder hacer frente a Rusia (en ese entonces la OTAN no entendía el verdadero poder militar de Rusia). Y eso mismo ocurrió, los países occidentales no dejaron ni un momento de enviar armas y de entrenar a los ucranianos para organizar una guerra directa contra Rusia en el sureste de Ucrania. Y ahora nos trasladaremos a principios del 2021, en donde se pudo constatar a ojos de todo el mundo, que Ucrania estaba acumulando en la zona del las fronteras con la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk a  alrededor de unos 150.000 militares bien armados y equipados con todo lo necesario para tomar el Donbass y hasta para intentar tomar Crimea (como dijo siempre Zelensky que era su objetivo). Aquí es en realidad donde se comienza a instalar el mojón más importante de la historia reciente de nuestra humanidad, ya que a raíz de esos movimientos en Ucrania, el 24 de febrero del 2022, Putin al notar que se venia una arremetida bélica contra Donetsk y Lugansk, envía a los militares de las fuerzas Rusas, a realizar una operación militar especial en todo el territorio ucraniano, atacando objetivos de importancia estratégica.  ¿Qué significa una ‘operación militar especial’? Significa que los combates se llevan a cabo con restricciones significativas como la exclusión de las instalaciones civiles de los ataques. Fue en ese mismo momento en que Putin dio la orden de iniciar la operación especial, que el mundo cambió, fue en ese preciso momento, mientras casi nadie se daba cuenta, que el nuevo mundo multipolar comenzaba a emerger dejando a un lado al sangriento, inmoral  y perverso mundo del dominio occidental absoluto. Hubo un espacio de tiempo en el patíbulo, en que todo parecía poder volver atrás varios años, se estaba por firmar un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, ya había acuerdo, solo faltaban las firmas y cuando van todos a firmar, aparece la llamada telefónica de una de las figuras de los últimos tiempos mas vinculadas a la elite jazara, Boris Johnson, ese tipejo que parecía mas el compañero de Jim Carrey en tonto y retonto que el primer Ministro de Reino Unido, ese mismo personaje, baja su pulgar y ordena a Ucrania no firmar el acuerdo de paz e ir a la guerra (por orden de la elite por supuesto), poniendo de esta forma en marcha la maquinaria de muerte de la OTAN mas grande de los últimos tiempos. 

Aquí fue donde occidente encontró su enfermedad terminal, la de creerse indestructible, la de imaginar que su imperio podía contra todo, un pecado ya cometido anteriormente por Napoleón y por Hitler, justamente todos en busca de destruir a una Rusia que jamás colonizó a nadie y que a lo largo de su historia ha demostrado siempre querer ser simplemente uno más en la mesa de la política mundial.

Aquí fue donde se gestó el orden multipolar, aquí es donde verdaderamente se ve a los países alinearse detrás de Rusia y hacer un frente común de ayuda mutua para resistir las embestidas del moribundo mundo occidental. 

Rusia en poco tiempo convierte a Ucrania en el horno incinerador de toda la maquinaria bélica occidental, comienza con las viejas chatarras que la OTAN había dado a Ucrania y continúa luego con todo tipo de armamentos y elementos de guerra cada vez más sofisticados y de última generación. 

Para el mundo occidental, que se cree juez de la ética, la moral y los derechos humanos en el planeta, ya no hay límites y cada día escalan más alto, hace apenas unos días ucrania atacó deliberadamente a civiles rusos con bombas de racimo (123 países adoptaron en 2008 una convención que prohíbe el uso de las bombas de racimo por las consecuencias que estas causan en la población civil), las fuerzas de la OTAN junto a las ucranianas atacan sistemáticamente zonas civiles rusas como forma de intentar generar una imagen de que a Putin se le está haciendo daño. Pero no nos debe extrañar esta forma de traspasar todos los limites morales, ya que solo basta ver como Israel esta causando el genocidio del pueblo Palestino, exterminando mujeres y niños de forma sistemática mientras que el mundo occidental continua enviando armas a Israel y siendo cómplice de tanta sangre inocente derramada. La impunidad de Israel sumada a la locura mesiánica que han adoptado a partir de su religión, manipulada por los jázaros para hacerla funcional a sus propios intereses de poder, está poniendo en riesgo la vida de cientos de millones de personas en oriente medio y también en otras regiones del planeta. Porque estas guerras no son guerras aisladas entre sí, sino que son todos movimientos de una sola guerra que responde a los mismos intereses del mismo grupo jázaro de poder, porque a lo largo de los siglos la élite jázara ha venido articulando a occidente para estar en conflicto en todos los lugares del mundo donde ellos tienen intereses. Podemos ir desde los intereses de la United Fruit en el golpe de estado del 54 en Guatemala, a los intereses de hoy con el Litio y con  Vaca Muerta en Argentina (que han sido los propulsores que llevaron al poder al orate que habla con animales muertos, que está hoy en el gobierno), son todos intereses de  un mismo grupo, son los mismos que entraron en Irak en busca de algo que sabían que allí no había (armas químicas). Son estos que han manejado el mundo y sus intereses, son los mismos que le decían a la Alemania de Merkel, no al Nord Stream 2 que unía Europa con Rusia, son los mismos que también a la Alemania de Merkel le decían que no al 5G Chino, son los mismo que ahora ponen en sus declaraciones que China es un peligro para la estabilidad mundial y que la comenzarán a sancionar por ser amiga de Rusia. Mientras tanto China viene sacando a mas de 800 millones de chinos de la pobreza en unos años y es la economía más importante y redistributiva del mundo en estos momentos. Es por eso que Estados Unidos está desesperado por que inicie una guerra entre China y Taiwán, porque sea como sea hay que frenar al gigante. Y aquí tenemos los campos más importantes de esta tercera guerra mundial, Ucrania, Oriente Medio y el mar de la China, que aquí el conflicto puede empezar tanto con Taiwán, como con Filipinas (en disputas por bancos de arena en la región donde algunos afirman que hay riquezas incalculables), como con el propio Estados Unidos o hasta con Japón (su más fiel lacayo luego de las visitas de Washington por Hiroshima y Nagasaki). Pero estas son las células más grandes de esta guerra, ya que luego vienen otras batallas de menor magnitud pero que también son fundamentales para el mantenimiento de este régimen occidental autoritario y sangriento al que nos han sometido durante siglos. Batallas como las de Cuba, Venezuela, Nicaragua o las batallas que están dando los movimientos populares y militares antiimperialistas y anticolonialistas que sacuden África, como por ejemplo los del corazón del Sahel en Burkina Faso, Mali o Níger, entre otros como él mismo Senegal que ha dado paso  a un cambio histórico desde las urnas para romper las cadenas colonialistas. 

Todas estas batallas también estarán sujetas a los resultados de las elecciones en Estados Unidos y eso en verdad que está complicado porque aún hoy faltaría saber quien va a ir en el lugar del senil  Biden (se dice que los demócratas tendrían la carta de Michelle Obama, pero nada es seguro), eso va a ser muy importante, ya que el candidato será fundamental, sobre todo en estos momentos en que Trump estaría duplicando la intención de voto de Biden según las encuestas. Esto puede cambiar mucho el panorama ya que Trump  es una persona que no se ha llevado bien nunca con los globalistas jázaros e intenta en cierta forma desbaratar sus planes, creo que hasta podríamos llegar a tener otra pandemia si las encuestas siguen dando ganador a Trump. Bueno, otra pandemia  no solo la victoria de Trump frenaría, sino que también afectaría el crecimiento de China nuevamente, las ventas de Rusia y la gran cantidad de guerras civiles que se avizoran en el horizonte desde Francia, Alemania, Argentina o Israel, hasta del propio Estados Unidos. Y ademas tambien ayudaria a generar el dominio total sobre  la gente, teniendoles encerrados con una renta básica universal, comiendo comida chatarra y mirando fútbol, basket o series adictivas, mientras estos personajes jázaros continuarian eligiendo los destinos de las vidas de todos.

La tercera es la vencida, por eso confiemos en que en algún tiempo, de una vez por todas,  el mundo tendrá un gobierno realmente democrático que pondrá los intereses de los pueblos por encima de las necesidades de cualquier tipo de grupo económico de poder. 

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