Italia: advertencia de Agcom a la RAI por la falta de cobertura sobre los referendos, pero el problema es mucho más profundo
El Consejo de la Agcom (Autoridad para las Garantías en las Comunicaciones) ha emitido un llamado de atención formal a la RAI y a todos los proveedores de servicios de medios audiovisuales y radiofónicos que operan a nivel nacional, instándolos a garantizar una cobertura informativa adecuada sobre los cinco temas objeto de los referendos convocados para los días 8 y 9 de junio.
Nota: Diario La Humanidad – Alfonso Ossandón – Corresponsalía Milano- Italia
Este pronunciamiento llega tras semanas de críticas por parte de la oposición y de los promotores de los referendos, que acusan a la RAI de silenciar las consultas y de incumplir su papel como servicio público. La emisora estatal, por su parte, respondió asegurando que ha proporcionado espacio suficiente a los temas en cuestión. Sin embargo, Agcom, tras analizar los datos de monitoreo, determinó lo contrario.
“El objetivo del llamado es ofrecer a los ciudadanos una información correcta, imparcial y completa sobre los referendos y sobre las razones que respaldan las diferentes opciones de voto”, se lee en el comunicado oficial.
Según la autoridad, tanto la resolución n.º 102/25/Cons como la disposición del 2 de abril de 2025 de la Comisión Parlamentaria de Supervisión sobre la RAI, exigen que los medios dediquen una cobertura seria y equilibrada a estos temas. Para muchos, este llamado confirma una realidad más grave y estructural.
“Hacía días que denunciábamos el silencio informativo sobre los referendos. Hoy la Agcom lo confirma por escrito. La advertencia formal demuestra que nuestras preocupaciones eran fundadas”, declaró Stefano Graziano, jefe del grupo parlamentario del Partido Democrático en la comisión de supervisión de la RAI.
Una censura elegante y sistemática
Pero el caso de los referendos es solo la punta del iceberg. En Italia, se ha consolidado una forma de censura elegante, selectiva y profundamente tendenciosa, especialmente en temas de alta sensibilidad política e internacional.
Dos ejemplos son especialmente evidentes: el genocidio en Palestina y el desvío de fondos destinados a la guerra en Ucrania.
Mientras Gaza es reducida a escombros y su población a la inanición, la RAI y gran parte de los medios italianos omiten, minimizan o distorsionan los hechos, evitando el uso de términos como “genocidio” y ocultando la gravedad del crimen humanitario en curso.
Del mismo modo, los multimillonarios fondos europeos canalizados hacia Ucrania han terminado en un sistema ampliamente denunciado por corrupción, encabezado por el gobierno de Volodímir Zelensky.
A medida que se aproxima una derrota militar ucraniana, la clase dirigente de Kiev ya prepara su retirada, triangulando capitales con ayuda de redes de inteligencia financiera británica —incluido el MI6— para redirigir fondos hacia Europa, especialmente a través de Londres y Milán, mediante la compra de propiedades de lujo, transferencias encubiertas y operaciones que bordean el lavado de dinero.
Italia aparece ya como uno de los destinos predilectos de esta fuga de capitales, mientras la prensa nacional —con la RAI a la cabeza— guarda silencio, encubre o distrae.
Silencio mediático mientras el país se hunde
Todo esto ocurre en un contexto nacional de crisis profunda y desatendida. Las regiones rurales se vacían lentamente; pueblos enteros quedan deshabitados mientras los servicios básicos desaparecen. La juventud vive bajo una creciente medicalización psiquiátrica, y el consumo masivo de psicofármacos convierte a buena parte de la población en rehenes de las grandes farmacéuticas, en lugar de ciudadanos libres y conscientes.
Y sin embargo, estos temas raramente ocupan un lugar en los noticieros o en el debate público. La información está controlada, dosificada y cuidadosamente dirigida para no incomodar a los intereses políticos y financieros dominantes.
La crisis del periodismo público es una crisis de democracia
Lo que está en juego no es simplemente el acceso a una papeleta o a una pregunta de referéndum. Está en juego la salud misma de la democracia italiana. Sin información libre, veraz y plural, no hay ciudadanía activa ni voto consciente.
Lo que existe es manipulación.
El servicio público no puede, ni debe, ser un instrumento de propaganda al servicio del poder político o económico de turno.
Si la RAI sigue por este camino, no solo traicionará su mandato constitucional, sino que se convertirá en uno de los pilares de la degradación democrática que atraviesa Europa.
La omisión informativa ya no es neutralidad: es complicidad. Y frente al genocidio, la corrupción y el colapso social, callar es participar.
.
Corresponsalia Milano / Alfonso Ossandón Antiquera / © Diario La Humanidad
.
Por favor, comparte nuestros artículos en tus redes sociales, con amigos, en grupos y en páginas. ¡De esta manera la gente podrá alcanzar un punto de vista alternativo al implantado por occidente sobre los acontecimientos en el mundo!
.
Te recomendamos leer:
.

.
Los artículos del diario La Humanidad son expresamente responsabilidad del o los periodistas que los escriben.