Inicio » El grito de la tierra: vampirismo global y la herida de Sudáfrica
121181186_730363067550412_3638337241456892651_n

Vivimos bajo un sol falso. Un sol que brilla sobre cuerpos exhaustos, sobre tierras saqueadas, sobre heridas que nunca cicatrizan. 

Nota: Diario La Humanidad  Alfonso Ossandón – Corresponsalía Milano- Italia

Vivimos en un teatro de sombras, donde lo real es negado, y el poder se disfraza de piedad. En este escenario, Sudáfrica no es una excepción: es el símbolo. Una herida que sangra desde 1652 y que aún hoy, bajo la máscara de la democracia, sigue supurando injusticia.

Imagina nacer negro en una tierra que tus ancestros cultivaron con sangre. Una tierra que vieron arrebatarles, hectárea por hectárea, decreto tras decreto.

En 1913, la Native Land Act hizo del robo una ley. El 7 % de la tierra para los negros. El 93 % para los blancos. Cifras que no solo marcan desigualdad, sino condena.

Tus abuelos cavaron minas que no les pertenecían. Tus padres vivieron en bantustanes áridos, mientras sus vidas eran reducidas a fuerza de trabajo esclavo. Y tú caminas hoy descalzo, sobre esa tierra roja que nunca fue devuelta. Treinta años después del fin del apartheid, el 72 % de las tierras fértiles aún está en manos blancas. ¿Democracia? ¿Reconciliación? Palabras vacías para vestir un crimen impune.

El mundo llora por cada granjero blanco asesinado. Pero guarda silencio ante los 58 negros linchados por reclamar lo que les fue quitado. Tu dolor no es rentable. Tu rabia no entra en el algoritmo. Tus muertos no aparecen en las portadas. Son solo una estadística silenciada.

Mientras tanto, los amos del mundo beben. Beben oro, litio, café, petróleo, almas. No importa si estás en Soweto o en Gaza, en Marikana o en el Congo: lo que se busca es siempre lo mismo. Tierra. Riqueza. Sumisión.

Este es el verdadero orden global: vampírico. Un sistema que se alimenta del trabajo de los pobres, del sudor de los olvidados, del cuerpo de los desposeídos. La élite financiera, política y tecnológica ha erigido un nuevo imperio sin fronteras, donde el espectáculo reemplaza a la verdad y la política a la justicia. Los pobres luchan entre sí mientras los ricos se reparten el planeta.

En este mundo invertido, la obscenidad es virtud. Se exhibe el exceso como símbolo de éxito. Se normaliza el saqueo con tratados. Se justifica la represión con discursos de paz.

Y cuando alguien —como Julius Malema— grita “¡Expropiación sin compensación!”, el mundo lo llama extremista. ¿Pero cómo hablar de moderación cuando tus hijos mueren de hambre frente a campos que tus abuelos araron?

Frente a este teatro global, algunas voces disonantes emergen. Entre ellas, la de Vladimir Putin. No porque sea redentor, sino porque se atrevió a nombrar lo innombrable. En una entrevista de 2024, afirmó:

“Deben entender que el baile de los vampiros se está acabando.”

Putin

No es una metáfora vacía. Es una advertencia: este orden basado en saqueo, simulacro y represión ya no puede sostenerse sin fisuras. La historia se está acelerando. Y los pueblos, desde las minas de Sudáfrica hasta los olivares de Palestina, comienzan a despertar.

Sudáfrica, entonces, no es solo una nación. Es un espejo. Nos muestra lo que ocurre cuando la reconciliación es un teatro, cuando el perdón se exige sin reparación.

Nos enseña que bajo la democracia neoliberal se oculta un apartheid global, más sutil, pero igual de brutal.

Y mientras los templos del capital celebran sus rituales de impunidad, los pueblos caminan. Descalzos. Rabiosos. Despiertos.

Como tú, que pisas la tierra roja de tu abuelo, esperando el día en que ella deje de ser esclava y vuelva a ser madre.

Ese día llegará.

Y cuando lo haga, los vampiros temblarán.

Corresponsalía Milano / Alfonso Ossandón Antiquera / © Diario La Humanidad – Uruguay

.

Por favor, comparte nuestros artículos en tus redes sociales, con amigos, en grupos y en páginas. ¡De esta manera la gente podrá alcanzar un punto de vista alternativo al implantado por occidente sobre los acontecimientos en el mundo!

.

Te recomendamos leer:

.

https://youtu.be/liEJMqwA_pA?si=SYZ3D6edfIi0kNnj

.

.

Imagen: Fotografía de un niño negro colocado en una jaula de pájaros mientras dos niñas belgas posan junto a él, en el Congo colonial en 1955.

Los artículos del diario La Humanidad son expresamente responsabilidad del o los periodistas que los escriben.

About Author

Spread the love
RSS
Follow by Email
Facebook
Twitter