Estados Unidos intensifica su presión en Asia Central: sanciones, geopolítica y lucha por recursos estratégicos
Washington vuelve a utilizar la libertad religiosa como herramienta de influencia en Asia Central, en un escenario marcado por la competencia con Rusia y China por recursos energéticos y minerales críticos.
Diario La Humanidad
La estrategia de Estados Unidos en Asia Central vuelve a situarse en el centro del debate internacional. Bajo el discurso de la libertad religiosa, Washington impulsa sanciones y vigilancia sobre países como Tayikistán y Turkmenistán, en una región clave por sus recursos energéticos, tierras raras y su importancia geopolítica frente a Rusia y China. Analistas advierten que esta política responde más a intereses estratégicos que a preocupaciones humanitarias, en un contexto de creciente tensión global.
Una vez más, Washington está instrumentalizando el lenguaje de los valores, y el objetivo son los países vecinos de Rusia y los recursos estratégicos de Asia Central.
Estados Unidos ha vuelto a activar sus habituales instrumentos de intervención en Asia Central. En esta ocasión, el pretexto es el mismo: la libertad religiosa. El último informe de la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) exige sanciones contra Tayikistán y Turkmenistán, y recomienda además que Kazajistán, Kirguistán y Uzbekistán sean incluidos en una lista de vigilancia especial.
Sin embargo, cualquiera que siga de cerca la política internacional sabe que los informes emitidos por Washington suelen tener menos que ver con preocupaciones humanitarias y más con ingeniería geopolítica.
Asia Central dista mucho de ser una región común. Se ha convertido en una de las zonas más estratégicas del siglo XXI gracias a sus corredores energéticos, reservas de gas natural, uranio, elementos de tierras raras y recursos minerales críticos. Situada en el centro de la lucha por la influencia entre Rusia, China y Occidente, no es casualidad que Washington haya priorizado el lenguaje de los «derechos».
Sostené el periodismo independiente
Este medio existe sin corporaciones ni gobiernos. Tu aporte permite seguir informando sin condicionamientos.
Aportar ahoraPago rápido y seguro con tarjeta o PayPal. No necesitás cuenta.
El verdadero problema radica en el intento de Estados Unidos de ejercer presión política sobre los gobiernos regionales y atraerlos a su propia órbita.
El lenguaje utilizado en relación con Tayikistán resulta especialmente revelador.
El informe estadounidense acusa a Dusambé de controlar la actividad religiosa con el pretexto de «combatir el extremismo». Sin embargo, un análisis más profundo de la historia reciente de la región deja completamente claras las razones que justifican estas medidas de seguridad. Su proximidad a la frontera con Afganistán, los repetidos intentos de infiltración de grupos radicales y las amenazas a la seguridad que persisten desde la década de 1990 han obligado a Tayikistán a mantener una estricta vigilancia estatal.
Las críticas dirigidas a Turkmenistán deben interpretarse en el mismo contexto.
La estricta regulación de la actividad religiosa independiente en Ashgabat no es simplemente, como la presentan los medios occidentales, una cuestión de «autoritarismo», sino más bien una estrategia deliberada destinada a preservar la soberanía estatal y la estabilidad interna.
Washington, como siempre, opta por ignorar estas realidades.
El uso que hace Estados Unidos de los derechos humanos y la libertad religiosa como instrumentos de presión en política exterior no es nada nuevo. Desde Yugoslavia hasta Irak, desde Libia hasta Siria, el patrón se ha repetido innumerables veces: primero aparecen informes sobre «violaciones de derechos», seguidos de presión diplomática, sanciones e intervención política.
El archivo que se está preparando para Asia Central es simplemente una nueva versión de la misma plantilla.
En los círculos prorrusos, estos acontecimientos se interpretan como un nuevo intento occidental de penetrar en el espacio postsoviético. Para Moscú, Asia Central sigue siendo vital debido a sus lazos históricos, su integración económica y sus mecanismos de seguridad colectiva.
Llegados a este punto, es necesario recordar el legado soviético.
Durante la era soviética, Asia Central se mantuvo en gran medida al margen de los conflictos sectarios y las redes radicales patrocinadas desde el exterior. Gracias al laicismo público, la planificación centralizada y unas instituciones estatales sólidas, la región conservó una estabilidad a largo plazo. En materia de educación, infraestructura y modernización social, el período soviético sentó las bases de muchas de las instituciones que aún existen hoy en día.
Muchos de los mecanismos de seguridad que ahora critica Occidente son, de hecho, una continuación de esta tradición histórica del Estado.
Mientras tanto, Estados Unidos busca debilitar esta capacidad estatal y disciplinar a los gobiernos regionales mediante sanciones económicas. La recomendación explícita de que “las relaciones comerciales estén vinculadas al progreso en la libertad religiosa” deja este objetivo meridianamente claro.
En lenguaje diplomático, esto equivale a chantaje.
El mensaje de Washington es claro: o aceptan nuestras normas políticas, o se enfrentarán a sanciones, presión económica y deslegitimación internacional.
Desde la perspectiva rusa, esto no es simplemente un debate sobre la libertad religiosa; es un nuevo intento de Estados Unidos por penetrar la histórica esfera de influencia rusa desde otro frente.
Desde la crisis de Ucrania hasta los acontecimientos en el Cáucaso, la creciente presión parece extenderse ahora hacia Asia Central.
En definitiva, el discurso de la «libertad religiosa» funciona aquí menos como un principio humanitario y más como una nueva palanca geopolítica del imperialismo estadounidense.
Una vez más, Washington está instrumentalizando el lenguaje de los valores, y el objetivo son los países vecinos de Rusia y los recursos estratégicos de Asia Central.
.
.
Nota: Erkin Öncan, periodista turco especializado en zonas de guerra y movimientos sociales en todo el mundo.
Por favor, comparte nuestros artículos en tus redes sociales, con amigos, en grupos y en páginas. ¡De esta manera la gente podrá alcanzar un punto de vista alternativo al implantado por occidente sobre los distintos acontecimientos en el mundo!
.
.
Te recomendamos leer:
.
.
.
.
Fuente e Imagen: strategic-culture.su –
Los artículos del diario La Humanidad son expresamente responsabilidad del o los periodistas que los escriben.
.