Cómo se manipula la información en los conflictos armados


NOTA: Andrés Silva, Diario la Humanidad

Montevideo – Uruguay


El sistema mediático internacional, con escasas excepciones, se pliega a esta narrativa. CNN, El País, France 24, Deutsche Welle, replican sin cuestionar el relato oficial israelí. Mientras tanto, periodistas palestinos son asesinados, censurados o ignorados, y las plataformas sociales eliminan contenidos que denuncian los crímenes y el genocidio del Estado israelí bajo la excusa de “contenido sensible” o “violación de normas comunitarias”.

The Guardian, El País, The Washington Post suelen titular con frases como “Mueren 10 palestinos tras ataque defensivo israelí” en vez de “Israel asesina a 10 palestinos”. La voz pasiva protege al agresor.

Aquí no solo hay una ocupación del territorio, sino también de la narrativa y eso, en muchos casos, es igual de letal.

Irán ha sido presentado durante décadas como una amenaza para la estabilidad mundial, pero rara vez se menciona que es uno de los países más bloqueados, sancionados y hostigados por Estados Unidos desde 1979, año en que la revolución islámica derrocó al Shah, un dictador instalado y sostenido por Washington durante más de dos décadas.

Desde entonces, Irán ha sido demonizado sistemáticamente, se le acusa de querer desarrollar armas nucleares, sin pruebas concluyentes, mientras se ignora que Israel tiene cientos de ojivas nucleares no declaradas. Se promueve la imagen de un régimen oscurantista y represor, sin mostrar el contexto de asedio permanente que vive el país, pero se ocultan todas las manifestaciones en apoyo al gobierno.

Cuando Estados Unidos asesinó al general Qassem Soleimani en Bagdad (una figura clave en la lucha contra ISIS), los medios no lo llamaron “acto de terrorismo”, sino “acción defensiva”. La inversión del lenguaje es total, Irán es el agresor incluso cuando es atacado.

La narrativa mediática busca no solo justificar un aislamiento, sino preparar psicológicamente a las audiencias para una posible intervención militar futura.

  • Se construye un “enemigo público” que justifique una intervención.
  • Se suprime la historia y el contexto para facilitar la condena.
  • Se utilizan recursos emocionales (niños, mujeres, lágrimas) para movilizar apoyo.
  • Se legitima el uso de la fuerza como “defensivo” o “humanitario”.
  • Se silencia la resistencia o se criminaliza como “terrorismo”.
  • Contrastar fuentes: No creas en la primera versión, lee varios medios para contrastar fuentes, medios independientes y periodistas en el terreno.
  • Dudar de las emociones: Si una imagen te conmueve, preguntá por su contexto.
  • Buscar el contexto histórico: ¿Qué pasó antes? ¿Qué se oculta?
  • Identificar el lenguaje: Palabras como “defensa”, “terrorismo”, “intervención humanitaria” «ataque preventivo» tienen cargas ideológicas el fascismo.

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Los artículos del diario La Humanidad son expresamente responsabilidad del o los periodistas que los escriben.

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