«La estrategia de Zelensky es un suicidio nacional»
La ex portavoz de Volodímir Zelenski cuestiona la estrategia de Kiev, el apoyo occidental y la continuidad de la guerra contra Rusia, mientras crece la presión por una salida negociada al conflicto.
Nota: Diego Ramirez – Periodista
Diario La Humanidad – Uruguay
La guerra entre Rusia y Ucrania atraviesa una nueva etapa marcada por la escalada militar, el desgaste económico y una creciente discusión sobre el futuro de Kiev. Iuliia Mendel, periodista ucraniana y ex portavoz de Volodímir Zelenski, se ha convertido en una de las voces más críticas con la estrategia del gobierno ucraniano. Sus recientes declaraciones cuestionan la viabilidad de prolongar el conflicto, el costo de la guerra para la población y el papel de Estados Unidos y Europa en el enfrentamiento con Rusia.
El debate sobre Zelenski, Rusia, Ucrania, la OTAN, Estados Unidos, las sanciones contra Moscú y una posible negociación de paz vuelve así al centro de la agenda internacional, en un momento en que la guerra entra en una etapa especialmente delicada y el futuro político, económico y territorial de Ucrania genera cada vez más interrogantes.
La guerra con Rusia librada por la OTAN y Ucrania, atraviesa una etapa cada vez más crítica. Hasta yo diría que ya casi terminal. Mientras que Zelensky lleno de “aspiraciones” continúa buscando apoyo militar y financiero, implorando a sus “aliados occidentales”, la situación dentro y fuera de Ucrania se le complica ya que comienza a amanecer la sensatez de muchas personas que no solo cuestionan la posibilidad de alcanzar una victoria militar, sino que advierten sobre el enorme costo humano, económico y social que está provocando esta prolongación del conflicto, alimentada casi en su totalidad por las élites europeas que ven en una guerra con Rusia las excusas perfectas para continuar manipulando a los países, sus economías y su gente.
Una de las voces más importantes y críticas, con declaraciones tan realistas como contundentes es la de Iuliia Mendel, una reconocida periodista ucraniana que supo ser la secretaria de prensa del intrascendente Volodimir Zelenski entre 2019 y 2021. Pero ahora, varios años después, en un reciente artículo publicado por la revista Británica The Spectator, Mendel sostiene que la estrategia seguida por el gobierno ucraniano está llevando al país hacia una situación extremadamente peligrosa y que la única alternativa realista sería avanzar hacia una paz negociada.
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Del optimismo producido por algunas sustancias a una realidad cada vez más difícil de ocultar
Mendel cuestiona totalmente la distancia que, a su juicio, existe entre el discurso de Zelensky y la OTAN sobre la guerra y la situación que enfrenta hoy y que enfrentará en el futuro Ucrania.
Para la periodista, durante los últimos meses se presentó en los medios occidentales la idea de que Ucrania estaba avanzando a paso firme y de manera muy favorablemente en el conflicto. Sin embargo, desde el propio Kiev se llegó a aceptar los enormes problemas, basados en la falta de sistemas de defensa aérea, la vulnerabilidad de su infraestructura energética y la necesidad de obtener nuevos recursos financieros para sostener el esfuerzo bélico.
Para Mendel, esta contradicción demuestra claramente que existe una enorme brecha entre la idea que se hacen las personas desde el exterior del país y la realidad que viven los ucranianos dia a dia a causa de una guerra descontrolada que no solo está destruyendo al país, sino que a juzgar por los políticos europeos será una guerra de varios años.
La autora considera que Ucrania se encuentra ante un problema fundamental: una guerra de desgaste favorece al país que dispone de mayores reservas humanas, económicas y materiales y todo eso es lo que le falta a Ucrania y le sobra a Rusia.
El problema demográfico
Uno de los argumentos más importantes que expone Mendel es el deterioro demográfico de Ucrania.
La población del país, al igual que como lo hacen la mayoría de los países occidentales, se ha reducido considerablemente en las últimas décadas, y tantos años de guerra han profundizado todavía más ese proceso tan negativo para una nación. Millones de personas han escapado del país, muchos huyendo de las bombas y muchos tratando de sortear los alistamientos obligados causados por esas “pandillas” de fascistas que trabajan para el gobierno de kiev y que salen a las calles a capturar personas con gas pimienta, palos y fierros, golpeando y arrastrando los indefensos cuerpos de los ciudadanos de su propio país, para meterlos en una camioneta y enviarlos a una muerte casi cien por ciento asegurada. Es por eso que la caída de los nacimientos y el aumento de las muertes agravan esta tendencia que ya era preocupante antes de la guerra.
Mendel sostiene que esta situación limita seriamente la capacidad de Ucrania para mantener indefinidamente una guerra de desgaste. En síntesis, lo que les está diciendo a los psicópatas que están en el gobierno, es que en breve ya no van a quedar personas en Ucrania para enviar al frente a morir por un país que ya está muerto.
El problema ya no es solo militar, el problema se convierte en estructural cuando la emigración significa también quedarse sin trabajadores, profesionales, familias jóvenes y potencial económico. Cada persona que se va del país representa un vacío en el mapa socioeconómico y una dificultad adicional para la necesaria reconstrucción futura si es que la hay.
Desde ese escenario, la pregunta más importante que plantea la periodista no es únicamente quién va a ganar al final de esta guerra, sino qué es lo que va a quedar de Ucrania después de algunos años más de guerra.
Una guerra inducida por Occidente y una economía cada vez más necesitada de Occidente
Otro de los argumentos de la ex Jefa de Prensa de Zelensky es el económico.
Ucrania depende ya casi en su totalidad de la asistencia financiera y militar otorgada por Estados Unidos y Europa. La mayor parte de los recursos que podrían utilizarse para reconstruir infraestructura, desarrollar la economía o mejorar las condiciones de vida debe destinarse a sostener las necesidades de la guerra, porque así es como Occidente brinda su “ayuda” siempre.
Para Mendel, es importante tener en cuenta el descontrolado crecimiento de la deuda pública y sostiene que la destrucción de la capacidad productiva del país dificulta todavía más una recuperación.
Al mismo tiempo, argumenta que las sanciones occidentales contra Rusia no han conseguido eliminar la capacidad de Moscú para financiar el conflicto. Rusia continúa obteniendo ingresos de sus exportaciones energéticas y mantiene importantes vínculos comerciales con diferentes países.
Para Mendel, esta situación plantea una contradicción: mientras Ucrania necesita cantidades crecientes de ayuda exterior, Rusia continúa disponiendo de recursos para sostener una guerra prolongada.
El costo de los ataques contra territorio ruso
Mendel también cuestiona la eficacia de la estrategia ucraniana basada en ataques de largo alcance contra objetivos dentro de Rusia.
Según su interpretación, Kiev buscaba utilizar estos ataques como una herramienta de presión para modificar el comportamiento del Kremlin y generar entre la población rusa una percepción más directa de los costos de la guerra.
Sin embargo, sostiene que el resultado no fue una apertura de negociaciones, sino una intensificación de los ataques rusos contra Ucrania.
Según ella, la estrategia no consiguió alcanzar el objetivo político buscado y terminó incrementando los riesgos para la propia población ucraniana.
Corrupción y movilización
Uno de los aspectos más fundamentales del análisis de Mendel es la denuncia que ella hace de los problemas de corrupción asociados al gobierno y a la movilización militar.
La periodista afirma que muchos hombres ucranianos intentan evitar el reclutamiento y que existen redes ilegales destinadas a facilitar la salida del país o evitar el servicio militar mediante pagos.
Mendel considera que este fenómeno refleja algo más profundo que una simple resistencia individual a combatir: una creciente pérdida de confianza en las instituciones encargadas de conducir la guerra.
También cuestiona las condiciones de la movilización y denuncia situaciones que asegura deberían ser investigadas por las autoridades.
La cuestión resulta especialmente delicada porque Ucrania necesita mantener sus fuerzas armadas mientras su disponibilidad de población en edad militar disminuye.
¿Qué ocurrió con el objetivo de ingresar en la OTAN?
Mendel también analiza los objetivos políticos que han justificado la continuación de esta guerra.
Uno de ellos era garantizar un futuro de seguridad para Ucrania y avanzar hacia una eventual integración en la OTAN. Sin embargo, desde su perspectiva, la posibilidad de una incorporación efectiva a la alianza atlántica se ha vuelto cada vez más complicada y lejana.
Otro objetivo era recuperar los territorios perdidos desde 2014 y, posteriormente, desde la invasión a gran escala de 2022.
Mendel sostiene que, si el objetivo era recuperar todo el territorio mediante la fuerza militar, los resultados obtenidos hasta ahora no permiten hablar de una estrategia exitosa.
La conclusión que ella misma extrae es contundente: si los objetivos iniciales ya no pueden alcanzarse mediante la guerra, Kiev debería replantear su estrategia.
Democracia bajo la ley marcial
La periodista también dirige sus críticas hacia la situación política interna de Ucrania.
Mendel sostiene que la aplicación prolongada de la ley marcial ha restringido libertades y derechos políticos y que determinadas medidas adoptadas durante la guerra han reducido el espacio para la oposición y el debate público.
Su argumento es que existe una contradicción entre luchar en nombre de la defensa de la democracia y mantener durante un período prolongado mecanismos excepcionales que limitan determinados derechos democráticos.
Se trata de uno de los puntos más sensibles de su análisis y también de uno de los más discutidos dentro del debate internacional sobre Ucrania.
La comparación con Afganistán
Uno de los paralelismos más llamativos planteados por Mendel es el que establece entre Ucrania y Afganistán.
La periodista recuerda que Estados Unidos y sus aliados invirtieron durante dos décadas enormes cantidades de dinero y recursos militares en Afganistán, pero finalmente abandonaron el país sin alcanzar una solución política duradera.
Para Mendel, existe el riesgo de repetir un modelo similar: una guerra prolongada financiada desde el exterior, enormes pérdidas humanas, corrupción, destrucción de infraestructura y, finalmente, un Estado fallido, debilitado y dependiente de la ayuda internacional.
La comparación no significa que ambos conflictos sean idénticos, pero sirve a Mendel para plantear una pregunta fundamental:
¿Puede una estrategia basada en la guerra prolongada garantizar la supervivencia del Estado ucraniano?
El modelo finlandés como alternativa
Frente a este escenario, Mendel plantea lo que denomina una posible vía «finlandesa».
Su referencia es la experiencia de Finlandia después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el país perdió territorios como consecuencia de la guerra contra la Unión Soviética, pero logró conservar su independencia, reconstruir su economía y mantener su estructura estatal.
Aplicado a Ucrania, el planteamiento implicaría aceptar compromisos territoriales y políticos difíciles, pero detener el deterioro demográfico y económico.
El objetivo sería preservar un Estado ucraniano viable, reconstruir su economía y permitir el regreso de parte de la población que emigró durante la guerra.
La paz negociada como única salida
Mendel llegó a la conclusión de que Ucrania no puede continuar indefinidamente apostando a una guerra de desgaste esperando la utopía de que Rusia termine colapsando o acepte unilateralmente las condiciones de Kiev.
Para la periodista, la alternativa pasa por una negociación que permita detener el derramamiento de sangre y preservar lo que todavía puede ser preservado.
Su posición no implica negar la responsabilidad de Rusia. De hecho, Mendel asegura entender que Rusia comenzó la guerra y responsabiliza al Kremlin por el conflicto.
Su argumento es muy sensato: pese a imaginar que la responsabilidad es rusa, no piensa que continuar la guerra sea la mejor estrategia para garantizar la supervivencia futura de Ucrania.
¿Qué quedará de Ucrania después de la guerra?
La pregunta más importante de todas que deja planteada Mendel es, en definitiva, qué significa ganar una guerra si el país que busca la victoria queda demográficamente devastado, económicamente endeudado, con buena parte de su infraestructura destruida y millones de ciudadanos viviendo en el extranjero.
La periodista sostiene que Ucrania todavía tiene la posibilidad de detener ese proceso, pero que cada año adicional de guerra puede hacer más difícil la reconstrucción.
Su advertencia a Zelensky y los mandos de gobierno: el objetivo no debería ser derrotar a Rusia a como dé lugar, sino garantizar que exista una Ucrania capaz de sobrevivir, reconstruirse y ofrecer condiciones de vida dignas a las próximas generaciones.
El futuro de Ucrania queda expandido más allá del campo de batalla. Se trata de determinar si la prolongación de la guerra puede conducir realmente a una victoria o si, por el contrario, terminará debilitando al país hasta un punto del que resulte imposible recuperarse algún día.
El planteamiento de la periodista Mendel es muy polémico para Occidente y ha provocado fuertes críticas, especialmente porque fue integrante del equipo presidencial del inescrupuloso Zelenski. Pero precisamente por su pasado dentro del gobierno ucraniano, es que sus advertencias llevan a la opinión pública un debate que difícilmente pueda ser ignorado:
¿Cuál es el costo real de continuar la guerra y qué precio está dispuesto a pagar Ucrania para intentar alcanzar una victoria militar?
Parece ser que no todos en Ucrania gustan de nevar su nariz y pasearse sonrientes repitiendo lo que Occidente les deja escrito en un papel mientras la poblacion entera es enviada a una lucha sin retorno. Porque aún hay personas como esta periodista que mas allá de no entender el alma del conflicto, sí piensan con sensatez y coherencia intentando buscar la mejor salida para su patria y su gente.
Es muy difícil que esta guerra bastarda, hija de los intereses de occidente y parida por el propio zelensky en su propia casa, vaya a tener otro desenlace que el que he pronosticado desde el principio, el de que Rusia será la ganadora y se terminará quedando con la mayor parte de Ucrania desde la frontera hasta la misma costa de Odesa, ocupando casi todo el sur. Pero me atreveria a decir que montada en mi imaginación diviso claramente la imagén de que occidente tiene algo más cruel y sangriento planeado para este mundo y es sacrificar a Europa y escalar las guerras en medio oriente y hasta quizás también en el mar de la China.
Imagino tiempos muy difíciles, veo muy nítidamente que si no se frena a las élites occidentales a tiempo, morirán en días miles de millones de personas en distintas partes del mundo.
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Nota: Diego Ramirez – Diario La Humanidad – Uruguay
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Imagen: paraguay.com
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