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Guerra entre Irán e Israel: la nueva alianza de Pakistán y potencias árabes

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El conflicto geopolítico escala mientras Pakistán emerge como mediador clave y se perfila una alianza militar regional que podría redefinir el equilibrio de poder global

Diario La Humanidad

La guerra entre Irán e Israel, con la implicación directa de Estados Unidos, entra en una fase crítica tras más de 30 días de tensión sin solución clara. En medio de la crisis en Medio Oriente, Pakistán lidera esfuerzos diplomáticos junto a Turquía, Arabia Saudita y Egipto, dando forma a una posible alianza estratégica que desafía la hegemonía estadounidense, impacta el mercado del petróleo y reconfigura el tablero geopolítico global.

El analista indio Kamlesh Singh sentencia que “Irán no tiene mucho que perder. Estados Unidos tiene mucho: economía, petrodólar, hegemonía y credibilidad (…). Irán está ganando. Sólo sobreviviendo otras pocas semanas”.

La agresión de Israel/EU a Irán lleva ya 32 días sin visos de tangible solución, salvo algu-nos “fractales de la paz” tanto de Estados Unidos como de Irán; con la excepción de Netanyahu, quien desea proseguir su guerra talmúdica del “Gran Israel”, que nunca ha existido.

Dos portales, el israelí Haaretz (acérrimo enemigo de Netanyahu) y otro estadunidense, EIR, aluden a la notable mediación de Pakistán.

Zvi Bar’el, analista estratégico de Haaretz, aduce que “los esfuerzos para finalizar laguerra en Irán forjan una nueva alianza regional” cuando la reciente conferencia cuatripartita de cancilleres de Turquía/Egipto/Arabia Sau-dita/Pakistán en Islamabad, con el fin de “deses-calar” la guerra, construye una “nueva asocia-ción militar estratégica para la defensa mutua”. Concluye que “Israel soñó tal OTAN árabe” (nota: flagrante error porque de los cuatro países citados sólo Egipto y Arabia Saudita son “árabes”–, pero “la mayoría de estos países creen (sic) que Israel inició una guerra que ha llevado la destrucción a sus puertas ”.

EIR comenta que, como señal de buena voluntad, “Irán permitió 20 más embarcaciones” bajo la bandera paquistaní –es decir, dos al día– para atravesar el estrecho de Ormuz”.Puntualiza que “aunque predominantemente sunnita como Arabia Saudita, Pakistán ostenta una relevante minoría chiíta, que se calcula en 40 millones de habitantes, que viene en segundo lugar detrás de los aproximados 80 millones de chiítas en Irán”.

Pakistán, con 160 millones de habitantes, de mayoría sunnita y una considerable minoría chiíta, es el único país con 170 (sic) bombas nucleares –de los 57 países de la Organización para la Cooperación Islámica, que engloba mil 200 millones de feligreses–.

La bomba nuclear de Pakistán fue financiada por Arabia Saudita, según el general Feroz Hassan Khan: “Comiendo hierba: La creación de la bomba paquistaní”. De ahí se desprende el reciente Pacto de Defensa Mutua entre Riad e Islamabad de 2025.

Se pudiera formular en forma simplista que la alianza cuatripartita es meramente sunnita.

La relación militar entre Turquía y Pakistán es muy estrecha y desde el año pasado se venía cocinando una alianza de defensa trilateral de Turquía/Arabia Saudita/Pakistán frente a la mayor amenaza talmúdica de Israel dotada de bombas nucleares clandestinas.

La relación de la sunnita Pakistán con la chiíta Irán se profundizó con la amenaza de Israel, apuntalada por Estados Unidos contra Irán, durante la guerra de 12 días, cuando Netanyahu dejó entrever que estaba dispuesto a usar la Opción Sansón frente a los letales misiles hipersónicos iraníes capaces de horadar el reactor nuclear de Dimona.

Pocos países en el mundo poseen el “círculo virtuoso” de compartir óptimas relaciones tanto con los chiítas de Irán como con las tres potencias sunnitas regionales (Turquía/Arabia Saudita/Egipto) como Pakistán, el cual, además, mantiene excelentes relaciones con Estados Unidos –desde la etapa de Osama Bin Laden–, no se diga hoy con Trump y, sobre todo, con China, una “amistad a prueba de hierro” en todos los ámbitos (militar, tecnológico y comercial) que se engalana con el Corredor Económico China-Pakistán (CEPC). Por ello, no causó sorpresa a los conocedores la visita del viceprimer ministro paquistaní Ishaq Dar a su homólogo chino Wang Yi, con el fin de mantener la equidistancia diplomática entre Estados Unidos y China para conseguir el fin de la guerra contra Irán, que valió la recomendación de cinco puntos.

El presidente iraní Pezeshkian declaró estar dispuesto al finiquito de la guerra siempre y cuando se garantice que Estados Unidos e Israel cesen de agredir permanentemente al país persa.

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Nota: Alfredo Jalife – Analista Político Internacional – México

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Imagen: AFP

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