Alianza bélica de Estados Unidos e Israel
Del fracaso de la Cúpula de Hierro al asedio contra Irán y China

La alianza estratégica entre Estados Unidos e Israel no sólo intenta definir el mapa geopolítico del Medio Oriente en las últimas décadas, si no que ha sido también el eje del intervencionismo, la desestabilización regional y la prolongación de conflictos armados con fines geoeconómicos y de dominación global.
NOTA: Andrés Silva, Diario la Humanidad
Montevideo – Uruguay
En ese entramado, el relato mediático hegemónico ha intentado posicionar a Israel como una víctima permanente, mientras oculta sistemáticamente su poderío nuclear, el genocidio que llevan adelante en contra del pueblo palestino, su política expansionista basada en el desplazamiento forzado de los palestinos de sus territorios y su papel como punta de lanza de los intereses imperiales norteamericanos en la región.
El mito de la “Cúpula de Hierro”
Durante años, Israel vendió al mundo la imagen de un Estado invulnerable, dotado de una defensa aérea impenetrable conocida como la Cúpula de Hierro. Sin embargo, la realidad ha demostrado que dicha defensa es frágil frente a una resistencia organizada, como la de Hamas, Hizbulá y los grupos de apoyo a Palestina en el sur del Líbano, Yemen e Irak.
Ahora Irán en respuesta a los ataques asesinos del régimen Sionista, respondió haciendo uso legítimo del derecho a la autodefensa. Miles de misiles y drones han perforado esta “cúpula”, dejando en evidencia su incapacidad para garantizar la protección del territorio israelí frente a una ofensiva sostenida y con armamento de última generación que ha causado daños muy sensibles en objetivos militares del régimen Sionista, llegando al punto que sus propios sistemas de defensa terminaron atacándose entre sí.
El mito se derrumba, con él, la narrativa de superioridad absoluta y el pedido del estado Sionista genocida a EE.UU. para que intervenga de inmediato en su ayuda.
El doble rasero nuclear
Pocos se atreven a mencionar una verdad que se arrastra desde hace décadas, Israel posee entre 80 y 300 ojivas nucleares, (según organismos independientes), sin jamás haber firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear. Es el único Estado nuclear del Medio Oriente y ha sido protegido por un manto de silencio impuesto por Washington y sus aliados.
Estados Unidos, por su parte, es el único país en la historia de la humanidad que ha utilizado armas nucleares contra población civil, como lo hizo en Hiroshima y Nagasaki en 1945. Mientras tanto, Irán que ha sido blanco constante de amenazas y sanciones, jamás ha lanzado una bomba nuclear y aún no tiene una bomba nuclear.
Los informes del OIEA no han podido probar que exista un programa de armas nucleares en curso.
La hipocresía es demasiado grande, se acusa a Irán de lo que ya ha hecho Israel y EE.UU. Se castiga demás a quien ha cumplido con las inspecciones internacionales, pero la comunidad internacional sigue creyendo en lo que los medios dominados por el sionismo repiten sin parar, Israel es la víctima.
Irán y sus avances científicos frente a la guerra psicológica
Irán no sólo ha resistido durante décadas bloqueos, sabotajes, atentados contra sus científicos y campañas de desinformación. También ha logrado avances notables en ciencia, tecnología, medicina y energía. Es líder regional en desarrollo farmacéutico, satélites, ingeniería biomédica, nanotecnología y física nuclear con fines civiles.
El país persa ha apostado por una soberanía científica que incomoda a Occidente porque se desmarca del modelo de dependencia tecnológica y militar que impone Estados Unidos en sus “países aliados”.
Estados Unidos, el 11 de septiembre y la ruta del caos
El auto atentado del 11 de septiembre de 2001, cuando EE.UU. asesino a su propia gente, sirvió de justificación para lanzar la llamada “guerra contra el terrorismo”, pero detrás de la retórica se escondía un plan sistemático de rediseño geopolítico del Medio Oriente. Desde Irak hasta Libia, pasando por Tunes, Egipto, Yemen y Siria, Washington promovió guerras, golpes de Estado, operaciones encubiertas, magnicidios y sanciones que arrasaron con estados soberanos, destruyeron infraestructuras y mataron a millones de civiles.
El objetivo no era derrotar al terrorismo (es más EE.UU. creo grupos terroristas como ISIS), sino reconfigurar el mapa en función de sus intereses energéticos, estratégicos y de contención a China y Rusia.
Siria, con el respaldo de Irán y Rusia, fue el muro de contención que impidió el paso al plan original. No pudieron asesinar y derrocar a Bashar Al Assad como lo hicieron con Gaddafi. Y por eso Irán que en los planes venia después de Siria se transformó en el gran obstáculo.
Ahora, con los avances territoriales en el norte de Siria y el cerco cada vez más tenso sobre el Líbano, los halcones de Washington e Israel vuelven a poner en la mira como objetivo a Teherán.
¿Irán hoy, China mañana?
La obsesión con Irán no puede leerse aisladamente. Estados Unidos sabe que un eje de resistencia con base en Teherán, Moscú y Beijing representa el fin de su hegemonía que ya está prácticamente muerta. Por eso, el cerco contra Irán no es sólo por petróleo o por influencia regional, es parte de la guerra de desgaste que anticipa el gran conflicto estratégico con China. Irán representa la bisagra entre Asia Occidental y el nuevo orden multipolar.
Derrotarlo sería desarticular el eje euroasiático y mantener el dominio del dólar, las bases militares y el sistema financiero que sostiene por ahora al imperio.
El verdadero peligro
El verdadero peligro para la paz mundial no es Irán, que jamás ha invadido un país, que jamás cometió un genocidio, que jamás lanzo una bomba nuclear y tampoco lo son los movimientos de resistencia que buscan legítimamente recuperar su tierra.
El verdadero peligro son los Estados que fabrican guerras, que trafican con el miedo y que se escudan en la narrativa de la defensa para justificar la ocupación, el saqueo y el genocidio. Israel y Estados Unidos, en su afán de imponer un modelo colonial y extractivista, están llevando al planeta a una espiral de confrontación que nos amenaza a todos, son ellos el verdadero peligro para la humanidad.
Pero en la historia, como en los pueblos, siempre hay margen para resistir.
TE RECOMENDAMOS LERR:
SUSCRÍBETE A NUESTRO CANAL AQUÍ:
Los artículos del diario La Humanidad son expresamente responsabilidad del o los periodistas que los escriben.