Feminismo, lucha de clases y unidad antiimperialista

FOTO: Andrés Silva, Diario la Humanidad

El 8 de marzo no es una fecha conmemorativa vacía de contenido ni una jornada de consumo de flores y discursos tibios.

NOTA: Andrés Silva, Diario la Humanidad

Montevideo Uruguay

El 8M es un día de lucha, un hito en la historia del movimiento feminista y un recordatorio de que la emancipación de las mujeres está atada a la lucha de clases y la resistencia contra el imperialismo.

Raíces de una lucha histórica

El Día Internacional de la Mujer tiene su origen en las luchas obreras de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando miles de trabajadoras, especialmente del sector textil, se movilizaron en Estados Unidos y Europa contra la explotación laboral, las jornadas inhumanas y la falta de derechos políticos y sociales. El incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist ocasionado por sus dueños en 1911, donde murieron más de 140 trabajadoras atrapadas en condiciones infrahumanas, fue un punto de inflexión que visibilizó la brutalidad del capitalismo y la necesidad de organización.

FOTO: Andrés Silva, Diario la Humanidad

Desde entonces, la lucha feminista ha atravesado diversas etapas, desde la conquista del sufragio hasta la denuncia de la violencia machista, pasando por la exigencia de derechos reproductivos y laborales. Sin embargo, la cooptación del feminismo por sectores liberales ha intentado despolitizarlo, reducirlo a una lucha identitaria separada de la cuestión de clase y de la opresión estructural impuesta por el sistema capitalista y el patriarcado.

El feminismo y la lucha de clases: una misma batalla

No hay feminismo posible sin lucha de clases. La opresión de género no es un fenómeno aislado, sino una estructura que el capitalismo necesita para sostenerse. La precarización laboral afecta desproporcionadamente a las mujeres, la feminización de la pobreza es una realidad global y las políticas neoliberales golpean con mayor dureza a las trabajadoras y a los sectores populares.

FOTO: Andrés Silva, Diario la Humanidad

El feminismo burgués, promovido por los medios hegemónicos y las grandes corporaciones, intenta desviar la lucha hacia una agenda superficial que no cuestiona el poder económico ni la explotación. Pero la historia nos ha demostrado que los avances reales han venido de la mano del movimiento popular, el que pelea por derechos concretos y se hermana con la lucha de los pueblos contra el saqueo, la guerra y la opresión imperialista.

Feminismo e internacionalismo: una unidad necesaria

Las mujeres han sido protagonistas también en las luchas revolucionarias del siglo XX y XXI. Desde la lucha en contra del avance nazi a las combatientes antifascistas en la Guerra Civil Española, las guerrilleras del M26 en Cuba, las del Frente Sandinista, las del FMLN, las zapatistas en México, las kurdas en Rojava, la mujeres Palestinas y las militantes del chavismo en Venezuela, la historia está llena de ejemplos de un feminismo que entiende que la verdadera liberación no vendrá de los pasillos del poder burgués, sino de la transformación social profunda.

FOTO: Andrés Silva, Diario la Humanidad

El imperialismo ha utilizado a las mujeres como una excusa para justificar invasiones y desestabilización de países soberanos, al tiempo que sostiene a regímenes misóginos cuando conviene a sus intereses económicos. En América Latina, las mujeres han estado en la primera línea de la resistencia contra los golpes de Estado, las políticas de ajuste y la violencia estatal.

La lucha feminista debe ser antiimperialista o de lo contrario, será funcional a quienes explotan y oprimen a las mayorías.

El 8M en Uruguay: desafíos y perspectivas

En Uruguay, las mujeres han jugado un papel clave en las luchas sociales. Desde las obreras de principios del siglo XX hasta las militantes de la CNT en los años previos a la dictadura, la historia feminista uruguaya está atravesada por la lucha de clases y la resistencia popular.

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Hoy, las mujeres vienen de enfrentar lo que fue el gobierno de derecha de Lacalle Pou, que desmontó políticas de igualdad, precarizó el empleo y criminalizó la protesta. La violencia de género sigue en niveles alarmantes, mientras los medios hegemónicos promueven un discurso reaccionario que intenta desacreditar la movilización feminista.

La jornada del 8M en Uruguay fue de unidad y lucha, donde el feminismo no se limitó a demandas institucionales, sino que se articulo con los movimientos obreros, estudiantiles y populares. No basta con denunciar el machismo si no se ataca la raíz del problema: el capitalismo y su modelo de explotación.

FOTO: Andrés Silva, Diario la Humanidad

El 8M no es un desfile ni un acto simbólico, es una jornada de combate. El feminismo que necesitamos es el que entiende que la opresión de género es inseparable de la opresión de clase y de la dominación imperialista.

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Las mujeres en Uruguay y en el mundo deben seguir organizándose, no solo por la igualdad formal, sino por una transformación radical de la sociedad. Porque la lucha no termina con leyes progresistas ni con discursos de inclusión, sino con la construcción de un mundo sin explotación, sin patriarcado y sin imperialismo.

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Los artículos del diario La Humanidad son expresamente responsabilidad del o los periodistas que los escriben.

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